Es hora de limpiar nuestra basura mental



Hace años escuche hablar por primera vez de la basura mental, en ese momento dije “Que va, no tengo tanta”, pero realmente la pude evidenciar en este confinamiento por el Covid-19, y al sorprenderme de tanta basura que logre identificar, comencé a investigar y me tope con un termino que me dejo loca. Así que decidí hacer algo al respecto.


Como siempre me gusta comenzar por saber de lo que estamos hablando por eso definamos lo que es La BASURA MENTAL: es aquella que contamina nuestros pensamientos, que nos hacen daño. Y si contienen rencor, resentimiento, envidia e indiferencia hará mucho más daño.


Un universo desconocido: la mente

Lo más importante que necesitamos saber acerca de nuestra mente es que no es algo que existe por separado, individualmente; no es un objeto inanimado.

La mente no es un objeto, es un proceso. El proceso de transmitir constantemente pensamientos.


Este flujo de pensamientos es lo que percibimos como mente. Al desaparecer este flujo de pensamientos, la mente desaparece junto con ellos. La naturaleza básica de los pensamientos es que se encuentran en movimiento constante, y es este movimiento el que, casi automáticamente, crea la mente.



Nuestra mente funciona prácticamente de modo automático. Los pensamientos van y vienen todo el tiempo. Sólo es posible tratar de suprimirlos con esfuerzos considerables, e incluso entonces sólo lo conseguimos por un corto periodo de tiempo. Durante la mayor parte de nuestro estado de vigilia, nuestra mente se pierde, ya sea en el pasado o en el futuro. En nuestros pensamientos tratamos nuestras experiencias pasadas, las ofensas que sufrimos, o nuestros planes, metas y miedos futuros.


Nuestra mente evalúa constantemente las cosas. Significa que no simplemente vivimos nuestras experiencias, sino que también las clasificamos como buenas o malas. Juzgamos todo lo que nos sucede a nosotros y a todos los que nos encontramos en nuestras vidas.




Tipos de basura mental

La basura mental en sí misma son pensamientos, concepciones erróneas sobre nosotros mismos, sobre lo que nos pasa en la vida y sobre como son las cosas a nuestro alrededor.

1. Juzgar y clasificar: Etiquetar

Esta actitud, es claramente basura mental. Constantemente etiquetando, no solo los objetos o las personas, sino también las situaciones, incluso etiquetamos nuestros pensamientos: “No debería pensar esto“, “ese chico es un vago“,

Al etiquetar la situación y mantener esa etiqueta, cada vez que te encuentres de nuevo en ese momento, inevitablemente te estresarás, pues es la etiqueta que esa situación tiene asignada. Igual sucede al etiquetar a una persona: difícilmente verás más allá de la etiqueta que le has asignado.


2. Creencias limitantes sobre nosotros y sobre cómo funciona el mundo

Estos conceptos equivocados se instalan durante nuestro crecimiento. Quizás has escuchado a personas decir “nada me sale bien”, “no sirvo para esto”, “soy un torpe” o cosas por el estilo, o incluso tu lo has pensado en varias situaciones.

Mucha gente vive una vida miserable y dolorosa, pero no por que quiera de forma consciente vivir esa clase de vida, viven así porque creyeron en una verdad que no es real. Creyeron que era verdad aquello de “nunca vas a lograr nada en la vida”, “no tienes ambiciones”, “eres un mediocre”.

Las creencias limitantes son conceptos que creemos que son verdad, y por algunas circunstancias accidentales, han logrado instalarse en nuestra mente como verdaderas.


3. Nuestra imagen mental: lo que proyectamos

La mayoría de las personas tienden a identificarse con sus pensamientos e historias personales, es decir, con sus mentes. Muchos de nosotros no estamos satisfechos con lo que somos. Es por eso que creamos una imagen mental de nuestro desarrollo personal, y de las maneras de hacer que el trabajo de nuestras mentes sea más efectivo.

El problema: tratamos de alcanzar la imagen mental que nosotros mismos hemos creado, e intentamos tener nuestras mentes bajo control y ser los dueños de nuestro propio desarrollo. Como no conocemos la naturaleza de la mente, esta aventura está destinada al fracaso desde el principio.

4. No eres tu mente

Ahora podemos ver que el camino que conduce al control sobre nuestras mentes no pasa a través de la supresión de éstas. No es posible controlar la mente en el sentido ordinario de la palabra. En parte porque no existe en sus funciones y funcionamiento, y en parte porque no hay nadie para controlarla. Una mitad de la mente, como hemos visto, no controla, sólo suprime a la otra mitad.

Hoy en día, sin embargo, más y más de nosotros comenzamos a darnos cuenta y a experimentar que somos más que nuestras mentes, más que nuestros pensamientos y emociones, y más que la historia personal que estos pensamientos y emociones acumulan.

Tenemos la oportunidad de conocer la verdadera naturaleza de los pensamientos y las funciones de la mente si nos separamos de ellos, mantenemos una distancia y no los consideramos enemigos.

5. Controlando la mente sin controlarla

Es una actitud tolerante, atenta y observadora de las funciones de la mente. Nos dará la capacidad de detener nuestro pensamiento sin esfuerzo. Una vez que el pensamiento ha sido suspendido, la corriente continua de pensamientos se detiene y la mente misma desaparece y deja de funcionar.

Es entonces cuando nos damos cuenta de lo maravilloso que es este instrumento nuestro, la mente, y ahora somos capaces de usarlo para su propósito original. Y el propósito de la mente es servir como un medio de conexiones.A través de la mente las energías creativas son liberadas al mundo, y crean allí una armonía maravillosa.

La verdad podemos tener de todos un poquito, la idea es identificarlo sin juzgarnos y aprender a limpiar nuestra mente en esa búsqueda me tope con un concepto interesante: la ecología de la mente.



¿Cómo limpiarla?