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Mi progreso, paso a paso



Estamos a la mitad del año, y es muy importante que le demos una revisión a nuestras metas, para asegurarnos que vamos por buen camino y realizar los ajustes necesarios.

 

Este es un momento perfecto para reflexionar sobre nuestras metas y evaluar hasta dónde hemos llegado. Así que te hice esta guía.

 

1.    Reflexión: Comience revisando las metas que estableciste a principios de año. Reflexiona sobre las metas principales, que tanto has avanzado, has seguido el cronograma que estableciste y las razones detrás de cada meta. Considere si todavía resuenan con sus aspiraciones y valores actuales.

 

Si no resuena tanto para ti actualmente o no has avanzado tanto, no busques cambiar la meta, sino ve otro ángulo de ella primero.

 

2.    Pasos: Es el turno de la evaluación, pero aquí debo hacer un paréntesis, porque es importante que entiendas que no debemos darnos con un latico o juzgarnos, sino ver que nos esta funcionando y que no para cambiarlo.

 Inicia identificando los hitos que has alcanzado y el progreso que ha logrado ya que indican que avanza en la dirección correcta.

 

3. Que mejorar: en este punto hay que ser honestos acerca de las áreas en las que puede que se haya quedado corto o no haya progresado tanto como esperaba. Comprender estos reveses es crucial para hacer ajustes y reorientar sus esfuerzos en la segunda mitad del año. Busca patrones u obstáculos que puedan haber obstaculizado su progreso.

 


4. Lo importante

Al evaluar su progreso, para mí una de los pilares son las prioridades han cambiado o si han surgido nuevas oportunidades. Está bien ajustar sus objetivos (recuerda no es lo mismo que las metas) si ya no se alinean con sus circunstancias o aspiraciones actuales.

Una clave que quizás me ha costamos mucho es mantenerme flexible y abierta a redefinir mis objetivos para asegurarme que reflejen sus necesidades cambiantes.

 

5. Es momento de la acción: ya con la evaluación lista tenemos que confirmar si todo sigue andando y los pasos que tenemos prediseñados funcionan, si hicimos cambio has que establecer pasos de acción claros para el resto del año.


Esos pasos de acción deben crearse tomando en cuenta la meta general, se divide en dos para que sea la mitad del año, pero en este caso lo divido en dos bloques de tres meses el primero va de junio a agosto, y el segundo de septiembre a noviembre.


Teniendo claro esas dos divisiones, uno de ellos lo dividimos en tres acciones que pertenece a cada mes; luego tomamos el primer mes y lo dividimos en 4 acciones que son para cada semana, de ahí lo subdividimos en acciones diarias.


La clave es dividirlo en tareas pequeñas y manejables con plazos específicos.

Esto lo debes escribir, en una hoja de ruta digital o en tu agenda que describa los pasos que debe seguir para lograr un progreso significativo antes de fin de año.

Nota: el mes de diciembre siempre es backup.

 

Esta es la parte más pragmática, ahora esto lo apoyo con métodos y para mí el apoyo de mentores no puede faltar.

 



 

Hábito

Tener un hábito ha sido clave para mí, porque me hace enfocar en el presente y no en el futuro, que se traduce en ansiedad.

Así que escojo un hábito que me ayude a conseguir mi meta principal.

Para conseguir crear un hábito, debes repetir una acción de manera sistemática en un mismo contexto.

Si quieres conseguir un hábito:

 

1)    Decidir el objetivo que te gustaría conseguir.

2)    Elegir la acción para conseguir el objetivo y que puedas hacerla a diario.

3)    Planificar cuándo y dónde la realizarás (es mejor elegir la hora y el lugar, siempre los mismos).

4)    Con el tiempo, descubrirás que lo acabas haciendo automáticamente, casi sin pensar.

En cuanto al tiempo hay estudios que dicen 21 días, otros 60. Pero para mí 30 días es ideal. Si fallas un día debes volver a iniciar la cuenta.

 

  • Céntrate en un solo hábito: si enfocas la atención en una sola acción, el logro aumenta de manera significativa. Intentar hacerlo con más de un aspecto te costará más e implicará mayor esfuerzo.

 

  • Motívate: al inicio, cuando los motivos por los cuales realizas una determinada acción están frescos, es más fácil. Pero, a medida que pasa el tiempo, la inspiración empieza a disminuir. Es importante hacerte recordatorios motivación que te ayuden a continuar.

 

  • Visualiza la recompensa: si tienes la tentación de abandonar en algún momento, imagina cómo mejorará todo gracias al nuevo hábito.

 

  • Evita interrupciones al inicio: si tienes previsto irte de vacaciones o hay algún imprevisto en tu rutina habitual, aplaza el intento de formar un nuevo hábito y espera a que pase todo.

 

  • No te rindas: aunque te parezca que llevas mucho tiempo, no te detengas. Recuerda que cada persona tiene su ritmo y que no hay un tiempo determinado para conseguirlo.

 



Un poco más, si bien es cierto uso más métodos para organizar mi día a día y mi trabajo, todos están en mi libro “Siempre estas a tiempo” el 50% de mi planificación va dirigida a que pueda tener los espacios para cultivarme como persona, aprender, descansar, fluir y así lograr mi equilibrio.

 

Con una agenda llena, solo estoy agotándome y poniendo mi cuerpo al límite, y lo más importante dejando de disfrutar casa paso de mi día, con esto no creas que todo es equilibrio, pero si me ayuda tomar decisiones en función a lo que es importante para mí, por eso siempre te digo la planificación y la organización es muy personal.

 

Finalmente, recuerda celebrar tu progreso, por pequeño que sea. Reconozca el esfuerzo que ha realizado y el crecimiento que ha experimentado a lo largo del camino. Celebrar sus logros puede aumentar su motivación y brindarle el impulso que necesita para continuar persiguiendo sus objetivos.

 

Esta guía te va ayudar a cumplir tus metas y recuerda Siempre estas a tiempo para comenzar

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