El mes que parece fácil es el más difícil de dominar
- Ama Peraza

- 30 abr
- 2 Min. de lectura

Mayo llega con una energía que pocos meses tienen. El sol vuelve, los días se alargan, y algo en ti siente que este es el mes. El mes en que por fin vas a arrancar ese proyecto, terminar ese pendiente, lanzar esa idea.
Y mayo, en efecto, tiene esa energía. El problema es que también tiene algo más: distracciones con luz solar. que debo decir que me tiene loca, porque no me adapto a los horarios todavía.
El engaño de la primavera
La energía alta no significa capacidad ilimitada. Significa que tienes más combustible — pero si metes ese combustible en diez motores distintos, ninguno arranca de verdad. por eso es que tenemos tener cuidado de no decirle SI a todo.
Mayo es el mes de los mil empezares. Sacar los productos de ventas para el día de las madres. La clase que te inscribiste. El viaje que surgió. El evento que no puedes perderte. Organizar a tus empleados. El proyecto que se sintió urgente el primero de mes y que para el 20 ya olvidaste que existía.

Lo que mayo necesita que hagas diferente
Primero: planifica el caos antes de que llegue. Antes del día 5, anota todas las distracciones previstas — los días festivos, los compromisos, los gastos extras. No para evitarlos. Para no sorprenderte cuando lleguen.
Segundo: elige menos. En un mes con mucha energía, la tentación es comprometerte con más. Haz lo contrario. Elige dos o tres metas de mayo. Escríbelas. Cierra la lista.
Tercero: protege tus horas creativas con más ferocidad que en cualquier otro mes. Precisamente porque mayo se llena más fácil, el blindaje de agenda tiene que ser más estricto, no más flexible.

La promesa de mayo
Puede ser extraordinario. Puede ser el mes donde avanzas más en tus proyectos, en tu negocio, en tu proyecto personal. Pero solo si lo planificas antes de que te planifique a ti.
La primavera no te da más horas. Te da más energía. Úsala con intención.


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