Todos los años me pasa lo mismo: llega septiembre y no me doy cuenta de que estoy cerca al final del fin de año. Por otro lado, es el mes que todo comienza, nuevas rutinas porque cada año escolar trae nuevos retos. Y no. Septiembre no es un reinicio. Es una vuelta de tuerca. Es el momento exacto en el que el año empieza a cerrarse —lento, casi sin avisar— y la mayoría de nosotras seguimos actuando como si tuviéramos tiempo de sobra. Este año lo noté porque vi en Instagram que
Hay un momento muy específico en la vida de todo fundador en el que la empresa que construyó con tanta ilusión deja de ser su mayor logro y se convierte en su propia celda. Me ocurre constantemente en mis mentorías que recibo a empresarios y ejecutivos con facturaciones envidiables, pero con el rostro descompuesto por el agotamiento físico y mental. Hace unos meses llegó a mi consultoría el CEO de una startup tecnológica basada en Ciudad de México. Llamémoslo Alejandro. Tenía