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¿Por que cuando digo NO...?



Por: Amaris Peraza


Partiendo de una pregunta que mi hijo mayor me hizo: ¿Por qué cuando digo que no a algo que no quiero o me parece injusto las personas se molestan o creen que es una falta de respeto?

Partiendo de la base que en varias oportunidades yo he estado presente y no hay un tono de voz o de actitud descortés decidí hacer un análisis de las situaciones, buscar información, consultar con expertos (quizás crean que es mucho, para una simple pregunta, pero no solo lo pude ver en el, sino que en adolescentes y niños cada vez es mas claro; así que para poder apoyar a mis hijos debía saber que esta ocurriendo)


El resultado para mi fue increíble, pues nunca lo imagine; debido a que no es solo una pequeña población la que esta afrontando la situación, sino que es algo de sociedades en otros países, de hecho hay estudios que hablan de generaciones. Por eso quise compartirlo con ustedes, pues deben estar en la misma situación que yo y quizás les funciones para su día a día y para apoyar a sus hijos.


Para mi hay dos bases, la primera es que estamos en una generación de ego, eso tiene varios estudios en Estados Unidos y Argentina. Sus características principales es que la individualidad, la falta de autoridad, deben sentirse el centro de la escena, son menos obedientes, más arriesgados. Esto viene con apoyo de la cultura de las redes sociales.


La segunda es consecuencia de la primera y es la falta de decir NO, por ende cuando se dice causa una choque en la otra persona y se siente agredida, simplemente porque no están acostumbrados a esta palabra. Como otras generaciones.


Como padres ¿qué hacer?

La primera pregunta que se me paso por la cabeza fue ¿como ayudarlo? Y partí de que entendiera como era su generación conversando apoyándome en películas y series, pero mas a allá de eso no puedo hacer mas nada pues es lo que le toco vivir; ahora con la segunda parte si puedo hacer algo, porque para mi es importante que sin miedo a la reacción de las otras personas puedan tomar sus propias decisiones.


  “ La diferencia entre las personas exitosas y las personas muy exitosas, es que las personas muy exitosas dicen que No a casi todo"


La hora del NO

Entonces comencé a indagar como enseñarles a decir No y me tope con esta frase de Warren Buffett,  “ La diferencia entre las personas exitosas y las personas muy exitosas, es que las personas muy exitosas dicen que No a casi todo"

Decir No significa centrarnos en lo importante. Aprender a detectarlo y negarnos cuando creemos que es la mejor opción es fundamental para tener una vida feliz.


Este es un punto importante, pues en mis mentorias escucho a personas que simplemente estas agobiadas en su rutina, por ende agotadas y el punto de cambio es que no sabe decir NO. Ahora si aprendemos a decir que No de la forma adecuada, estaremos transmitiendo nuestros valores y objetivos a las personas que nos rodean. La persona que nos haya pedido algo no habrá encontrado alguien en quién delegarlo, pero sí habrá tenido toda nuestra sinceridad, algo que le permitirá saber que tenemos otras prioridades.


En la vida hay muchos caminos, y cada camino tiene muchas formas de recorrerlo. Es por este motivo que es importante que sepamos escoger nuestro camino y la forma en la que andamos por él. Escoger decir no es escoger ese camino, es decir por aquí voy pero por ahí no quiero o no puedo ir.


Leo Babauta, creador de los hábitos ZEN dijo “a veces tenemos que decir que no a muchas cosas que para nosotros son muy importantes. No significa un no para siempre, un no quiero hacer eso, significa más bien que tenemos claro nuestro camino y que queremos escoger las mejores opciones para llegar a nuestro destino. Dejaremos cosas atrás que seguramente nos gustarían, pero si disfrutamos de lo que hacemos nuestro camino será todavía mejor”. 




¿Por donde empezar?

Teniendo claro el fin y según la edad de nuestros hijos, podemos explicarles y reflexionar sobre el NO, pero además hay ciertas acciones que debemos hacer como padres, y me parece que el psicólogo español, Esteban Figueirido da buenas opciones que comenzare a poner en practica:

1) Decirles NO a nuestros propios hijos (límites) – da seguridad

Para llegar a enseñarles a decir un no, es importante que aprendan a aceptar un no. “Decir no cuando se debe ayudará a los niños a aprender que son los límites, cuando deben decir “si” o “no” ante las exigencias y demandas de los demás.”

En libro “Papás ayudadme” de Esther Martínez Ed. Andamio. El NO a los hijos les da los límites que necesitan para un crecimiento sintiéndose seguros. Aunque no les gusten, y se rebelen, lo necesitan. La seguridad que reciban gracias a esos Nos, le será de utilidad para afrontar con seguridad las situaciones difíciles posteriores, donde tenga que decir NO con firmeza.


2) Ese NO debe transmitirse con:

· Serenidad ( no hostilidad)

· Equilibrio (con flexibilidad, dejando tropezar un poco)

· Firmeza

· Coherencia (límites claros, sin contradicciones, cambios o cesiones…)


3) Educarles para que se digan NO a sí mismos (autocontrol)  

Los niños que crecen teniendo buen control de sí mismos, se sienten mas seguros y gozan de una mejor autoestima. Pero requiere sacrificio.

Se le ayuda no dando todo lo que quieren en el momento que lo piden, enseñándoles a esperar y ayudándoles con la frustración y el control de sus deseos. (pequeños entrenamientos…)


4) Desafiarles para ir dando el NO a aspectos de la sociedad (criterio propio) – da confianza en uno mismo

Darles la oportunidad de decir un no que sea escuchado, les hará sentirse importantes, que su opinión tiene valor y que tienen derecho a tener un criterio propio. Además ayudarles a la reflexión sobre lo que ven en la tv, lo que leen, lo que ven por la calle: “¿y tu que piensas de eso? ¿qué te parece?…”

La clave es no sobreproteger para que tomen sus propias decisiones.


5) Hacer de modelos, como padres que saben decir NO (ejemplo)

Como en todas las cosas, mas que las palabras y que los bonitos sermones, vale el ejemplo de uno. Es posible que tengamos que revisar como llevo yo este asunto, si se decir NO y de una manera correcta.


6) Ayudarles a desarrollar y orientar correctamente los NO de cada edad

El no del propio niño le ayuda a alejarse de lo que no les gusta, a elegir. Los protege

Dice el Dr. Henry Cloud en su libro titulado “Límites”, que si se bloquea la facultad de los niños para decir no, se les discapacitada de por vida. Por ejemplo con frases como: “harás lo que yo diga” “y te va a gustar”

Límites por edades:

· 0-5 meses: seguridad con la presencia tranquilizadora de la madre

· 6-10 meses: exploran la realidad, empiezan a dar el salto hacia fuera, Facilitárselo, desde la seguridad…

· 10-18 meses: caminan. Deben desarrollar el “músculo” del no, que les ayudará a ver que aceptar la responsabilidad de su vida tiene buenos resultados.

· 18-36 meses: aprenda a saber que puede decir no sin perder el amor. Tiempo de autonomía… Respetar su NO, manteniendo firme nuestro NO. No va a ayudar forzar al niño con “dame un beso” cuando dice no…

· 3-5 años: identidad sexual.

· 6-11 años: planificación, autodisciplina.. preparación para adolescencia

· 12-18 años: Identidad, autonomía…


7)Enseñarles la forma adecuada de decir NO (asertividad)

Motivos de las personas para no decir NO: temor a herir los sentimientos de los demás, al abandono o la separación, a la ira del otro, al castigo, a pasar vergüenza, ser considerado malo.

Complaciente: no puede decir no (evasora- no puede decir si; controladora- no puede escuchar no; indolente- no puede escuchar si

La asertividad: entre la pasividad y la agresividad. Entrenamiento en situaciones de cada día: “cuando hiciste/dijiste… yo me sentí…; me gustaría que a partir de ahora…”


Cultivar el liderazgo en los niños no sólo repercute en su desempeño laboral como adultos, sino que tiene un impacto integral en su calidad de vida. Allí radica la importancia de contar con las herramientas adecuadas para formarlos. 

“¿Para qué (ser líder)? Para que seas feliz haciendo lo que más te gusta. Siendo libre de ser el dueño de tu destino y decisiones”, dice Jesús Piña, académico del departamento de Psicología de la Universidad Iberoamericana. 

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