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Ordenemos nuestra mente, ordenando nuestra casa

Actualizado: jun 30



Por Amaris Peraza


Muchas personas creen que con hacer listas, llevar una agenda a tope y llenar plantillas ya comenzó a ordenar su tiempo y su vida. Malas noticias no es así.

Resulta que si a esa misma persona le pregunto cuan cansad@ cuando te acuesta en la noche, que creativa esta siempre los números te van a ser negativos, ahora si además te digo que chequeemos tu bolso, cartera, closet, escritorio, casa podrás ver que tienes muchas cosas y medio caótico. Eso indica que tu mente no esta en orden por ende se evidencia en tu parte física, es como un reflejo.




Un poco de filosofía

El tema de que el orden de tu mente sea evidenciado en tu entorno físico forma parte de un aprendizaje de la filosofía zen, que dice que un individuo no puede avanzar por los caminos de la iluminación si internamente no está en orden, tanto mentalmente como en espíritu. Pero más que un fin en sí mismo, el orden es un proceso infinito e intermitente que siempre convive con el caos y que se debe buscar, ya que jamás viene solo.

Eso es lo que propone el monje zen Shoukei Matsumoto en su libro A Monk’s Guide to a Clean House and Mind, el cual ya es un best seller en Japón. Para este peculiar monje, ordenar la casa o cualquier otro espacio vital de manera consciente y relajada, quitando el polvo como si lo quitáramos de nuestro propio espíritu, es un camino a la iluminación:

“Barremos el polvo para remover nuestros deseos terrenales. Fregamos la suciedad para liberarnos de nuestras ataduras. Vivimos simplemente y tomamos tiempo para contemplar al yo”

Esto se pone en practica en los templos budistas y se conoce como “Soji” el momento en la mañana donde, recién levantados y antes de meditar o rezar, los monjes realizan alguna tarea específica de limpieza durante 20 minutos.

 

Algo que, según Matsumoto, todos deberíamos hacer, pues además tiene el poder tanto de reunir a colectividades como de aquietar espíritu solitarios. Lo importante está en que lo hagamos abstrayéndonos de cualquier otra cosa ajena a la acción que estamos realizando: que aprovechemos el momento de mindfulness que implica cada tarea de limpieza para contemplar y meditar.

La cuestión está en qué tipo de energía le imprimamos a la inevitable faena de la limpieza, para transformarla de un quehacer fastidioso en un momento de introspectiva reflexión.


Es momento de la ciencia

Algunas personas dirán que no están de acuerdo con el tema por ser una filosofía que puede estar ligada con una creencia religiosa, pero les cuento que la ciencia tambien abala que si ordenamos tu mente, ordenamos tu exterior.

Las personas que disfrutan al ordenar sus hogares son más relajadas y padecen menos estrés, según algunas investigaciones. Y sin duda, limpiar el hogar –incluso reservando para ello 1 día a la semana–mejora considerablemente la vida de quienes viven por su cuenta , y los hace más disciplinados.

Platos en el fregadero, juguetes en toda la casa, cosas que cubren cada superficie plana; Este desorden no solo hace que nuestras casas se vean mal, también nos hace sentir mal. Al menos eso es lo que descubrieron los investigadores del Centro de Vidas y Familias de todos los días (CELF) de la UCLA cuando exploraron en tiempo real la relación entre 32 familias de California y los objetos en sus hogares.

Resulta que el desorden tiene un profundo efecto en nuestro estado de ánimo y autoestima. Los antropólogos, científicos sociales y arqueólogos de CELF encontraron:

Un vínculo entre los altos niveles de cortisol (hormona del estrés) en mujeres propietarias de viviendas y una alta densidad de objetos domésticos. Cuantas más cosas, más estrés sienten las mujeres.

 

Las mujeres asocian un hogar ordenado con una familia feliz y exitosa. Cuantos más platos se acumulan en el fregadero, más ansiosas se sienten las mujeres. Incluso las familias que desean reducir el desorden a menudo están paralizadas emocionalmente cuando se trata de clasificar y lanzar objetos. No pueden romper los apegos sentimentales a los objetos o creer que sus cosas tienen un valor monetario oculto.

Los hombres, por otro lado, no parecen molestarse por el desorden

 

Los consumidores estadounidenses solo tienen el 3% de los niños del mundo, pero compran el 40% de los juguetes del mundo.

 

Los juguetes viven en cada habitación, luchando por el espacio de exhibición con trofeos, obras de arte e instantáneas de su último partido de fútbol para niños.

 

Por otro lado un estudio reciente del Instituto Nacional del Envejecimiento de Estados Unidos concluyó que la obesidad puede ser consecuencia de factores como una mente desorganizada, impulsividad, negatividad crónica, alto nivel de estrés y el hacer tareas múltiples.




Que hacer

El libro "Life At Home" documenta muy bien el problema del desorden y nos da unas herramientaspracticas:

 

* Adopta la regla de los cinco: Cada vez que te levantes de tu escritorio o camine por una habitación, guarde cinco cosas. O, cada hora, dedica cinco minutos a desordenar. Al final del día, has limpiado durante una hora.

*Se despiadado sobre su fregadero de cocina: Comprométete a limpiar el fregadero de la cocina todos los días. Lleva un par de segundos más colocar un plato en el lavavajillas que tirarlo al fregadero. Un fregadero limpio elevará instantáneamente su ánimo y disminuirá su ansiedad. 

 

*Pon las fotos de distancia:  Regresa al antaño cuando solo las fotos de antepasados ​​o bodas ganaron un lugar. Pon instantáneas en un álbum familiar, eso hará que las superficies se vacíen

 

*Descarga la puerta de su refrigerador: Los investigadores encontraron una correlación entre la cantidad de artículos pegados a la puerta del refrigerador y la cantidad de desorden en toda la casa.

Asi que mezcla imanes, archive menús de restaurantes y coloque calendarios en lugares menos visibles.

Muchos teóricos actualmente hablan han hablado del asunto, una de ellos es Margaret Moore, co-autora de “Organiza tu mente, organiza tu vida”, donde habla de los seis principios de la organización del cerebro, lo que también llama “las reglas del orden”.

Por un lado, Margaret insiste en explicar que el orden físico, exterior o aparente, entiéndase: una oficina organizada y una casa bien acomodada, no son el punto de reflexión para ella:


1. Domina tu frenesí

Antes de que puedas centrar tu atención, necesitas hacerte cargo de tu frenesí emocional negativo (la preocupación, la ira, la tristeza, la irritabilidad). Este frenesí afecta o abruma tu corteza prefrontal, la región del cerebro que realiza la función ejecutiva, por lo tanto no puedes “pensar bien”.

Demasiado estrés negativo afecta a tu capacidad de concentración, toma de decisiones y daña tu salud.

La buena noticia es que las mismas cosas que pueden mejorar tu salud, pueden mejorar tu capacidad para manejar el frenesí negativo: duerme bien, ejercítate, haz un ejercicio de concentración o elige el carril lento ocasionalmente, incluso durante algunos minutos.


2. Mantén la concentración

Ahora que tu mente está calmada, identifica una tarea, y sólo una tarea.

El cerebro no está diseñado para enfocarse en más de una cosa a la vez.

Dile a tu cerebro la intención o meta que tienes con la sesión. Apaga el teléfono y el correo electrónico, cierra la puerta y como primer paso enciende un cronómetro durante 20 o 30 minutos.


3. Aprende a parar

El cerebro concentrado también necesita ser capaz de parar de una forma tan segura como lo hace un automóvil con unos buenos frenos frente a una señal de alto.

Las regiones de radar del cerebro examinan tu entorno interno y externo todo el tiempo, incluso cuando estás concentrado. Y si eres humano, las distracciones son inevitables. En lugar de sucumbir sin pensarlo ante una distracción mientras estas en medio de una tarea importante (incluyendo actividades saludables como el ejercicio, cocinar alimentos saludables o relajarte), detente, respira y considera si la distracción es lo suficientemente urgente como para que supere a la prioridad actual.

Si no es así, regresa tu atención a la tarea importante hasta que sea momento para que las baterías de tu cerebro vuelvan a recargarse, o empieces una nueva tarea.


4. Accede a tu memoria de trabajo

Tu cerebro está diseñado para almacenar un grupo de pedazos de información en la memoria de corto plazo (conocida como “memoria de trabajo”).

Cuando tienes acceso a tu memoria de corto plazo, varios elementos entran en tu mente y te ayudan a resolver problemas, a generar nuevas ideas a comprender, y a ver nuevos patrones que te llevan a una perspectiva estratégica.

Las mismas estrategias que te permiten dominar tu frenesí, te permiten tener un mejor acceso a tu memoria de trabajo: el ejercicio, la respiración profunda o la meditación y una buena noche de sueño.


5. Cambia los enfoques

Ahora es tiempo para mover tu concentración a una tarea nueva. Mueve toda tu atención completamente a la nueva tarea y dale tu total atención. Esta capacidad del cerebro, llamada “cambio de enfoque”, te permite dejar atrás una tarea y brincar a una nueva con un enfoque fresco y productivo.

El cambio de enfoque también se describe como agilidad o flexibilidad. A menudo nuestras ideas más creativas aparentemente surgen de la nada, cuando le damos un descanso al cerebro o estamos concentrados totalmente en otra cosa.


6. Une los puntos

Aprendiste a dominar tu frenesí y a centrar tu atención en una cosa a la vez. Ahora puedes manejar las distracciones. Tu mente de trabajo está lista para actuar cuando la necesites. Eres ágil, capaz de cambiar con destreza de una tarea a otra. Tomas descansos, mueves tu cuerpo y cambias tu concentración para invitar a que surjan nuevas ideas, percepciones y conexiones.

En conjunto, estas “reglas de orden” según Moore te ayudarán a cambiar no sólo tus hábitos de atención, sino la forma cómo ves tu vida. En lugar de estar estresado, puedes estar calmadamente en control.

Otros tips que puedes considerar:

· To-do list: escribe una lista con las tareas pendientes, puedes hacerlo de forma digital o a lápiz, lo importante es que tengas siempre la agenda o una app contigo. Esto te ayudará a administrar tu tiempo. Asegúrate de anotar también tus ideas que surgirán de manera imprevista.

NOTA:Recuerda que la lista no es interminable, debes considerar no mas de siete items, para que no te genere ansiedad

· Constancia: plantéate metas reales en un tiempo justo para que puedas cumplirlas. No coloques demasiadas tareas en un solo día. Forma el hábito de planificar y supera la tentación de no hacer nada. Para saber como generar una meta dale clic a https://www.amaperaza.com/post/metas-objetivos-intenciones-propósito-cuál-escojo

· Arma un playlist según los momentos del día: La música siempre es nuestra mejor aliada. Arma listas musicales condicionadas a la actividad a desarrollar: gimnasio, ducha, camino al trabajo. Esto te ayudará a desconectarte del caos de la ciudad y a aprovechar tus ratos de receso.

· Establece tu rutina matutina: Por si no lo sabías, las primeras horas del día son determinantes para tu desempeño a lo largo del mismo, por ello debes crear rutinas que despierten tu cuerpo y tus sentidos. Para eso chequea https://www.amaperaza.com/post/es-hora-de-despertar

· Menos es más: Guarda lo imprescindible y despeja el ambiente

Seguramente no te descubrimos nada nuevo. Los humanos tendemos a almacenar y guardar cosas. Da igual que podamos necesitarlas o que no, nos gusta acumular con la omnipresente frase 'por si un día nos hace falta'. Pero la verdad es que la mayor parte de esas cosas que almacenamos no las utilizaremos jamás.

Sacar, limpiar, tirar o donar

Para ordenar correctamente la casa hay que sacar todo lo que se posee y clasificar todos esos objetos. Hazlo por habitaciones, o por armarios si no tienes mucho tiempo, y prepara grupos separando lo que se vas a guardar de nuevo, lo que vas a tirar y lo que vas a donar/vender.

Clasifica, clasifica y clasifica

Da igual el sistema que elijas para ordenar. Puede ser por colores, por tipo, por utilidad... pero elige un sistema que te permita clasificar tus enseres y tenerlos siempre organizados (y localizados).

Optimiza tus espacios para guardar

En muchas ocasiones, armarios, altillos, vestidores... no contribuyen al orden porque no están preparados para este fin, asi que puedes apoyarte con contenedores o cajas.

Si al llegar a casa tras un día agotador encuentras todo ordenado, la sensación de bienestar aparece, pero si las cosas estás por el medio y tienes que sacar tiempo para poner algo de orden, es muy probable que la ansiedad y el estrés comiencen a surgir. Recuerda el entorno refleja lo que sentimos, si hay orden, los pensamientos estarán en calma

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