Método Pila



Investigando sobre nuevas formar de organizarse conseguí el Método Pila.

Este sistema que me pareció interesante y lo puse en práctica, al principio por unos días, pero sigo aprovechándolo sobre todo en el trabajo.

No logre saber quien lo creo, pero la motivación principal del método es evitar la pereza (flojera) Ahora lo use para enfocarme en ciertas áreas y funciono.

Por eso les dejo los detalles:


P de Permiso

Todo comienza con darte él permiso de fallar o de equivocarte. Este punto nos quita el primer índice de estrés cuando comenzamos actividades, etapas o proyectos nuevos: el miedo a fracasar.


El fracaso es una de las acciones más importante y beneficiosas, pero las personas ven el lado negativo.


LO IMPORTANTE es saber por qué ha fallado, de esa forma se aprende, para no volver a cometer el mismo error. Teniendo cuidado con el miedo a fallar porque puede bloquear tus intenciones para actuar y te impulsa a procrastinar. Así que el saber que no pasará nada si de verdad fallamos, te da la libertad de tomar acción y abre la posibilidad de ¡no fallar!


L de Integridad

Cuando decimos que una persona es integra, generalmente nos referimos a que esa persona sí cumple lo que dice. Es decir, que sus pensamientos, sus decisiones y sus acciones están alineadas, lo que la hace una persona de confianza.


Tú no confiarías en alguien que te dice algo y hace lo contrario, que te dice ser responsable y te deja plantado o que dice que va a terminar algo y lo deja a la mitad ¿verdad?

Pero, justo puede estar pasando contigo.


Te prometes que cambiarás y que harás cosas por y para ti, y al final acabas como muchos políticos: mucho blablabla y poca acción. Esto sin darte cuenta debilita a confianza en ti y… ¡que terrible que no confíes en ti! que tú mismo no seas para ti una persona integra, una persona de confianza.




La regla de oro de la confianza

Nelson Mandela pasó 27 años en la cárcel, dieciocho de los cuales en la terrible prisión de Robben Island.


Como preso político negro, recibió el trato más denigrante posible. Se pasaba el día rompiendo piedras a pleno sol, sin apenas comida y recibiendo palizas constantes. Por si fuera poco, durante su encarcelamiento también contrajo tuberculosis.


Sin embargo, Mandela no se derrumbó. Cada mañana bajaba al patio y se paseaba orgulloso luciendo sus heridas, contagiando valor y esperanza a los reclusos. Se convirtió en su inspiración.


¿Como es posible que se sintiera tan confiado en unas condiciones capaces de en pedazos a cualquier hombre?


La respuesta es que no se sentía confiado.

Como confesó posteriormente, Mandela estaba ocultando sus miedos. Vivía con miedo, y desde luego jamás se sintió́ seguro de sí mismo.


Pero Mandela tenía clara una cosa: si se quedaba esperando en su celda hasta reunir la confianza suficiente, nunca hubiera bajado al patio a inspirar a los presos.


Esta es una de las grandes mentiras que nos hemos creído. Pensamos que es necesario sentirnos preparados y confiados antes de enfrentarnos a un reto. Pero Mandela no esperó a sentirse confiado: actuó pese a no estar seguro, y por eso consiguió vencer.


El verdadero problema no es que no te sientas confiado antes de hacer algo; el problema es que crees que debes sentirte confiado para hacerlo. Pero no necesitas sentir nada para hacerlo. Tus actos pueden ser independientes de tus emociones, como hizo Mandela.


Así que la regla de oro de la confianza es que no debes esperar a sentirte confiado.

No esperes a sentirte preparado antes de dar empezar tu propio negocio o dar tu primera charla en publico, porque te quedarás esperando toda la vida. Actúa sin confianza, y la confianza vendrá después.


No te estoy proponiendo hacer nada que no hayas hecho antes. Si aprendiste a ir en bicicleta, imagino que al principio tendrías miedo de caerte. Pero no esperaste a vencer ese miedo y sentirte totalmente seguro antes de subirte a la bici: te montaste en ella y poco a poco fuiste sintiéndote más confiado.




L de Lista

Las listas son una estrategia fácil que puedes hacer en la comodidad de tu cama o de tu sofá.

El simple hecho de crear una lista con los pasos que estarás siguiendo para tomar acción, ya representa un gran avance en contra de la flojera o pereza.


Ahora una persona es capaz de generar una lista semanal de 50 a 100 acciones. Con ese largo, el solo verla te frena. Es por eso que debes tener cuidado.


Ahora para hacer listas debes seguir ciertos pasos para que no se vuelva una acción negativa:

1) Vaciar tu mente en la lista

2) Eliminar acciones que no sean necesarias o algunas que puedas unir, es una forma de depuración

3) Ordenar por orden de prioridades


Las listas deben ser hechas por etapas o proyectos, ejemplo: hacer una lista para acciones en la oficina, otra para comenzar un proyecto nuevo, otra de las compras que debes hacer, las apps que quieres descargar, las acciones que debes seguir para bajar de peso.


De esa forma usas la que necesites en el momento y logras enfocarte más. Ahora no es que a la semana vas hacer 30 listas diferentes, para eso debes conocer tus prioridades, para hacerlo AQUI


¿Por qué funciona este paso?

Un reconocido investigador, llevó a cabo un estudio en 2011 en el que descubrió que los pensamientos intrusivos acerca de un proyecto inconcluso se reducen simplemente mediante el diseño de un plan sobre cómo eventualmente completar ese proyecto

Es decir que los pensamientos de flojera pueden ser eliminados de tu mente con el simple hecho de visualizar los pasos a seguir.



A de Ajusta

Esta parte es la más importante de todas.

Al principio parece que ver tantas cosas por hacer en esa lista puede ser contraproducente, pero verás que el simple hecho de visualizar  que los pasos son fáciles y sobre todo ver que avanzas de forma muy rápida te hace continuar hasta el final.


Te dejo un ejemplo: si tu meta es hacer ejercicio, por lo que hiciste una lista meticulosa, pero con el solo hecho de levantarte y ponerte la ropa deportiva, ya completaste más del 50% de la tarea «hacer ejercicio», lo que mentalmente se escucha mucho mejor que “aún ni siquiera he empezado”.


Además, la lista que acabas de hacerte ayuda a visualizar los pasos de forma realista y encontrar los puntos débiles de tu plan de acción. Empezar con poco aumenta las probabilidades de tomar acción, si es fácil de ejecutar, tu mente se relaja y da el primer paso sin resistencia.


Esta inercia de lograrlo hará que en el futuro sea más fácil completar una actividad o una tarea mucho más retadora, y que requiera de más pasos a seguir.


Así que este método lo puedes utilizar de diferentes formas… Toma acción y veras los resultados

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