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Método 5S: Ni un solo día sin mejorar en la casa



Siempre estoy buscando métodos que nos ayuden a seguir mejorando nuestro hogar y que no tengamos que invertir horas y horas ordenando y limpiando, y este método de 5S lo probé y es genial, sobre todo para los closets, escritorios o espacios específicos.

Por Amaris Peraza


En el libro “El paraíso es tu casa. Manual para ser feliz puertas adentro”, su autora Diana Quan propone implementar el kaizen, término que proviene de las palabras japonesas kai (cambio) y zen (beneficioso), pero que suele traducirse como “mejoramiento continuo”. Su lema es “hoy mejor que ayer, mañana mejor que hoy”.

“Es un método de gestión de calidad, utilizado principalmente por empresas, que se basa en un mejoramiento continuado y progresivo. Su estrategia consiste en que no debe pasar ni un solo día sin que se haya realizado alguna mejora, por lo que es preciso ser inflexible y constante. Esto puede aplicarse tanto a nivel social, como laboral o familiar. Sea cual sea la meta que nos fijemos, la cuestión es ir consiguiendo logros diarios y graduales”, explica Quan.






Aplicar las cinco “S”

La técnica más utilizada por el método de las cinco “S”, originada en Japón hace 50 años. Quan explica cómo aplicarlas:


Seiri (clasificación)

El primer paso del método de las cinco S consiste en eliminar todo lo innecesario. Para ello hemos de identificar qué objetos de nuestro hogar tienen un sentido, una utilidad, y quedarnos únicamente con ellos.


Si nuestra casa está llena de cosas que no utilizamos, están en mal estado o son viejas debemos prescindir de ellas para evitar que se conviertan en obstáculos. Por poner un ejemplo, puede que en nuestro comedor haya revistas anticuadas que ya nadie lee, cuadros viejos que acumulan polvo y degradan, o simplemente elementos decorativos que no sirven más que para ocupar espacio y llenarse de suciedad.

Uno de los espacios que acostumbran a acumular más objetos inútiles suelen ser las habitaciones. Sin darse uno cuenta, con el tiempo se van amontonando prendas que ya nadie se pone y abarrotan los armarios. Lo mismo sucede con la bisutería, los complementos, libros o juguetes que ya no se usan, pero que siguen llenando cajones y estanterías.


Para eliminar toda esa acumulación es suficiente con que dediquemos cinco minutos de cada día a deshacernos de lo innecesario. De este modo, iremos despejando progresivamente nuestra casa de todos los elementos sobrantes y, antes de lo que pensamos, habremos conseguido desobstruir los espacios.




Seiton (orden)

En este segundo paso se trata de determinar la manera en que colocaremos todos aquellos objetos que hemos seleccionado, los necesarios, y hacerlo de una forma eficiente para que nos resulte fácil encontrarlos.

Hoy en día disponemos de numerosos sistemas que nos permiten ordenar y clasificar. Podemos elegir aquel que consideremos más adecuado, teniendo en cuenta que lo esencial es que cada cosa esté siempre en su lugar específico.


El hecho de tenerlo todo ordenado, ubicado en el sitio que le corresponde, no solo nos ayudará a mantener despejado el ambiente, sino que nos proporcionará un tiempo extra y una energía muy valiosos; lo que antes destinábamos a la búsqueda cuando el desorden dominaba la casa.

Conviene recordar una vez más que el orden exterior refleja la armonía y la calma que hay en nuestro interior. Una vez que cada elemento ocupe su lugar, veremos cómo también nuestra mente se ordena y se sosiega.


Si invertimos unos minutos diarios a ordenar un espacio de cada ambiente, veremos cómo en poco tiempo tendremos un hogar completamente organizado.



Seiso (limpieza)

Cuando hay orden y el espacio está despejado, es mucho más sencillo mantener la casa limpia. Si además nos deshacemos de todo aquello que provoca suciedad y procuramos no manchar, tan sólo serán necesarios unos hábitos regulares de limpieza para tener un ambiente pulcro.


Este tercer paso consiste en purificar nuestro entorno, librándolo de elementos como el polvo, los desperdicios, las manchas y todo aquello que contribuya a estropear o contaminar el espacio y los objetos que lo ocupan. De esta manera, cada vez que vayamos a utilizar algo, una lámpara, una prenda o un mueble, lo encontraremos en perfecto estado.


La limpieza ayuda a mantener el orden en nuestro hogar y, al igual que el orden, refleja nuestro estado interior. Por eso es importante que dediquemos cada día unos minutos a asear algún ámbito de la casa, independientemente de la limpieza semanal. Podemos destinar este tiempo a rincones normalmente descuidados para conseguir que nuestra vivienda resplandezca. Al hacerlo, brillaremos por dentro también.






Seiketzu (estandarizar)

Ya hemos vistos los tres primeros pasos del método de las cinco S y sabemos que cada día hemos de destinar unos minutos a clasificar, ordenar y limpiar nuestra vivienda por secciones.


Ese pequeño esfuerzo nos dará grandes resultados que merecen ser mantenidos, ya que, si no, los perderemos y nuestro hogar volverá a su antiguo estado. Para conservar la limpieza y la organización general, lo primero que debemos hacer es definir el nivel que queremos conservar. Es decir, tenemos que marcarnos un estándar y ceñirnos a él. Para ello debemos realizar revisiones periódicas que nos aseguren que no bajamos la vara, que nuestro armarios siguen igual de limpios y ordenados, nuestro comedor tan pulcro como siempre y nuestra cocina bien reluciente.


Mantener el mismo grado de limpieza y orden en toda la vivienda resulta fácil si establecemos unas normas sencillas que deberán aplicar a todos los miembros de la familia. Por ejemplo, dejar las camas hechas antes de salir de casa, devolver los objetos siempre a su lugar una vez utilizados, depositar los zapatos en la entrada al llegar de la calle, ordenar la cocina después de cada comida. De esta manera, nos aseguraremos de alcanzar esa estandarización que nos hemos fijado y podremos conservar nuestra casa en un perfecto estado de higiene y organización.



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Sheitzuke (disciplina)

El último paso de este método consiste en seguir siempre las normas fijadas. La finalidad es que se conviertan en un hábito y se hagan de forma rutinaria para asegurar que se mantiene el nivel de orden y limpieza que nos hemos fijado.


La disciplina acabará por transformarse en una forma de vida cuando hayamos adquirido la costumbre de seguir los distintos pasos de las cinco S. Es normal que al principio represente un esfuerzo, pero con el tiempo conseguiremos interiorizar la práctica de este método y lo haremos por inercia. También los resultados serán un estímulo para seguir aplicando los cuatro pasos previos de clasificar, ordenar, limpiar y estandarizar.


Puesto que enseguida veremos que los frutos que se obtienen son muy gratificantes, no nos resultará nada difícil seguir las pautas del método. Un gran paso que nos mantendrá en el camino del “mejoramiento continuo”.


La disciplina acabará por transformarse en una forma de vida cuando hayamos adquirido la costumbre de seguir los distintos pasos de las cinco S. Es normal que al principio represente un esfuerzo, pero con el tiempo conseguiremos interiorizar la práctica de este método y lo haremos por inercia. También los resultados serán un estímulo para seguir aplicando los cuatro pasos previos de clasificar, ordenar, limpiar y estandarizar.


Puesto que enseguida veremos que los frutos que se obtienen son muy gratificantes, no nos resultará nada difícil seguir las pautas del método. Un gran paso que nos mantendrá en el camino del “mejoramiento continuo”.

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