Por Amaris Peraza

Comenzar una nueva etapa, un nuevo trabajo, un nuevo año genera cambios y muchas veces como adultos no los sabemos manejar; ahora imagínense en los niños.

Lo primero que debemos hacer es estar claros que la vida está llena de cambios constantes, unos más grandes que otros, pero cambios al final.

Y una de las actividades que genera muchos cambios es la organización o administración del tiempo, pues la idea es que dejes de hacer esas tareas que venías haciendo para poco a poco crear conciencia de nuevas prácticas.

Cuando el cambio llega espontáneamente, es más fácil de asimilar, ya que generalmente existe una actitud positiva hacia el mismo y se sabe lo que éste involucra y en qué punto la situación va a ser diferente. Cuando el cambio es impuesto, la reacción con frecuencia se presenta en forma de protesta y reprobación, nos asaltan las dudas sobre cómo afectará el cambio en nuestra rutina diaria o en el futuro.

Siempre digo que aprender a organizarnos no es de la noche a la mañana y que lo más importante es re enseñar a tu mente, por eso debemos estar abiertos a los cambios.

Pero para que todo funciones debemos motivarnos y la mejor manera de hacerlo en darnos cuenta de qué beneficios me traerá esta nueva acción que deseo emprender.

Pues recuerden que como lo manejen ustedes sus hijos lo aprenderán, debido a que educamos con el ejemplo.

¿Qué pasa?

A la hora de entrar en el cambio como tal es normal que surjan miedos, inseguridad. Y se pone en marcha un mecanismo psicológico que se llama Resistencia al Cambio mediante el cual intentamos protegernos y pretendemos que las cosas sigan funcionando como antes. Es por eso que tu motor estará en los beneficios.

Ahora, para que podamos hacerlo, te dejo estas herramientas:

1) La implementación del cambio deberá ser gradual, porque esto permitirá que se vayan adecuando tanto las personas como las circunstancias.

2) Debemos involucrar a las personas que serán afectadas por los cambios en los procesos de toma de decisión.

3) Es esencial informarles adecuadamente de cuáles son sus opciones (incluso si son muy limitadas).

4) Además de conocer los beneficios, es importante aclarar las implicaciones del cambio

5) Evitar introducir nuevas ideas o modificar aspectos una vez ya se ha explicado cómo va a ser, pues las sorpresas crearán escepticismo

6) Debemos comenzar a cambiar despacio y lo indispensable, manteniendo en la medida en que sea posible para que los individuos “se reconozcan” dentro de la nueva situación.

7) Se deberá utilizar la formación necesaria para implementar el nuevo sistema, permitiéndoles hacer ensayos antes de que el cambio se despliegue para que puedan probarse a sí mismos su propia capacidad.

8) Durante la fase de planificación, se debe animar a los miembros del equipo a pensar de forma amplia y divergente, para considerar las posibilidades probables y también las improbables cuando traten de predecir los resultados.

Y el elemento esencial: ¡Comunicación!. Es muy importante dejar que la persona exprese sus resentimientos para poder repararlos o eliminarlos.

 

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Bienmesabe

 

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